jueves, 28 de febrero de 2013

Creación de la primera banda de música dependiente del Municipio

Capítulo 42




CREACION DE LA PRIMERA BANDA DE MUSICA



    El día 7 de Agosto de 1899 y patrocinada por el Ayuntamiento de la Villa de La Línea de la Concepción, siendo Alcalde don Luis Ramírez Galazo, se constituyó la Agrupación Municipal de Músicos denominada “La Lealtad” que, a lo largo de su dilatada historia, ha participado en todas las fiestas y recepciones oficiales con absoluta compenetración y espíritu de colaboración, incluso de sacrificio, con las sucesivas Corporaciones Municipales.

    A los 16 años del normal funcionamiento de la Banda de Música, por ausencia de su Director y defunción del Sub-Director, ésta queda bajo la competente dirección de don José Carrillo Vera durante los dos siguientes años, pasando posteriormente a ser Director de la misma don Leonardo Carrillo Vera, hermano del anterior.

    Don Leonardo organizó también, en el año 1937 la Banda de Músicos de la Falange linense y fue elegido por votación unánime Director de la Banda de Músicos de la Cruz Roja Local.

    En la actualidad es el único superviviente de la veterana Banda “La Lealtad” y, sin ningún género de dudas, es el decano de todos los músicos de nuestra ciudad.


Relación nominal de socios fundadores, de número y protectores de la Banda de Músicos “La Lealtad” en el acto de su constitución.







    La primera actuación de la flamante Agrupación o Banda Musical “La Lealtad” tuvo lugar en el Teatro del Parque con el siguiente programa: “La gracia de Dios”, pasodoble. “El Anillo de Hierro”, fantasía, zarzuela. “Bohemios”, fantasía, zarzuela.

“Popourrit”, de E. Lucena en la primera parte. La segunda parte del programa fue como sigue: “La Giralda”, pasodoble. “Noche de primavera”, capricho, de E. Lucena. “El puñao de rosas”, zarzuela, de R. Chapí. “La verbena de la Paloma”, fantasía, de Bretón. Y como fin de fiesta la “Marcha Real”.

    La Velada musical constituyó tan señalado éxito que despertó en el público grandes simpatías y una gran expectación por la banda musical.

    En la actualidad, setenta y un años más tarde, fecha en que se cierra el ciclo del Primer Centenario de la ciudad, no existe la Banda Municipal propiamente dicha, pero suele formarse agrupando eventualmente cierto número de músicos para solemnizar las fiestas y acontecimientos en los que son necesarios. Así debió de ocurrir en tiempos anteriores a su constitución, pues en el año 1893, con motivo de organizarse el primer desfile procesional de Semana Santa, el Alcalde, don Francisco Vázquez Rodríguez regaló  a cada músico una gorra de uniforme.

    La Banda tiene una historia repleta de anécdotas cálidas y populares que ha tejido motivos de admiración y respeto para sus miembros. Y también algunas muy cómicas, no menos celebradas, como la de un domingo por la tarde cuando la Banda tocaba un bien conseguido “pianissimo” en la alegre placita de Fariñas, entró por la calle Alfonso el Sabio el popular “Esteban” vendiendo dulces que pregonaba con un imponente vozarrón. Esteban aprovechó el momento y gritó “¡Mucha musicare y poco manyare!”. El público prorrumpió en una gigantesca risotada que puso fin a la actuación de la Banda aquella tarde, y los chistosos celebraban la ocurrencia de Esteban.

(Datos facilitados por don Leonardo Carrillo Vera)





miércoles, 27 de febrero de 2013

Se amplía la velada a ocho dias 13 de marzo de 1895

Capítulo 41





SE AMPLÍA LA VELADA A OCHO DÍAS.

Miércoles 13 de marzo de 1895.


    La velada próxima.

     Ayer se ha reunido en el Ayuntamiento la Comisión de Festejos con objeto de examinar los proyectos presentados para la construcción de la próxima Velada, que como se ha anunciado será toda nueva y del mejor gusto, habiendo de llamar extraordinariamente la atención por su novedad, belleza y elegancia.

    Cuatro han sido los proyectos presentados, habiendo sido elegido el formado por el conocido y reputado maestro don Manuel Carreto, el cual, además de reunir todas las condiciones apetecidas, es verdaderamente monumental, de un estilo de alta novedad y elegancia a la vez que ha resultado ser el más económico.

    Ahora tiene que sacarse a subasta la construcción, lo que se verificará sin pérdida de tiempo, para que dentro del plazo que falta para los festejos puedan estar terminados los trabajos que han de realizarse.

    Los arcos de ingreso en la velada son de estilo Greco-Romano y la caseta para bailes y conciertos es verdaderamente regia. Cuantos han visto los planos y dibujos han admirado el buen gusto artístico del señor Carreto.

    El Ayuntamiento teniendo en cuenta el abatido estado de la población procura por cuantos medios están a su alcance y sin pararse ante los inmensos sacrificios que exige el proyecto de realizar una Velada digna de poblaciones de primer orden, celebrar la del presente año con todos aquellos alicientes que impriman a nuestros populares festejos la mayor animación y entusiasmo para que la venida de forasteros sea numerosa y se vigorice, algo cuando menos, el decaído espíritu del vecindario, a la vez que proporcione lucrativos ingresos a los industriales de todas clases que por tan penosa crisis vienen atravesando.

    La Velada este año durará ocho días, y durante ellos tendrán lugar iluminaciones, corridas de toros, carreras de cintas, de velocípedos, fuegos artificiales, novilladas, elevación de globos y fantoches, bailes y conciertos, fiestas matinales y distribución de abundantes limosnas, para que los pobres en dichos días no sufran las consecuencias de su triste situación.

    Tal es el ligerísimo bosquejo, el pensamiento que nuestra Corporación Municipal tiene decidido llevar a la práctica, el cual no es dudoso aventurar que ha de ser de general agrado.

    Los gastos que el desarrollo, que tal pensamiento impone, son de consideración; y es seguro que ha de retardar en algo, el que el Ayuntamiento se vea libre, como desea y está procurando que suceda, de toda deuda atrasada, puesto que las corrientes las lleva cubiertas con puntualidad; pero es lo cierto que La Línea necesita de grandes reactivos para impedir que sucumba, como en ello tienen algunos interés, y preciso es que su Velada sea motivo, cueste lo que cueste, para demostrar que este pueblo no se abate por muchas que sean sus desgracias, ni se deja empujar al abismo.

    Ahí está el vecino pueblo de San Roque, que sin que nos dediquemos a profundizar las causas de su decaimiento, ha dejado que su feria perezca, perdiendo los beneficios que tales fiestas proporcionan a los pueblos. La Línea no debe imitar tal cosa, sino muy al contrario, y por ello enviamos nuestro aplauso al Ayuntamiento excitándole a que no decaiga en su entusiasmo por llevar a la práctica el patriótico pensamiento que dejamos reseñado, pudiendo estar seguro de que el vecindario todo le tributará su entusiasta enhorabuena.



                          “DIARIO DE LA LINEA”






martes, 26 de febrero de 2013

Incendio en el Almacén de Don Ricardo Ruiz

Capítulo 40





EL INCENDIO DE ANOCHE

Viernes 8 de marzo de 1895.


    Noticia aterradora fue la que anoche a las once cundió en la calle Real. ¡Que arde el almacén de Ricardo Ruiz! Y en el acto se lanzaron a la calle y se dirigieron al lugar del incendio cuantos se encontraron en condiciones de hacerlo así.

    Desde el momento que se llegaba a la calle Real se veía que las llamas subían ya al exterior del edificio, acusando que en el interior del almacén el incendio tenia graves proporciones.

    De lo primero que se trató por cuantos acudieron en primer término fue avisar a los más comprometidos, que lo eran los dependientes del indicado almacén, de la propiedad de don José Sánchez Medina, propietario y del comercio de San Roque, y los propietarios del edificio que habitaban el piso alto, señores de Ruiz Cuadro.

    Después los más arriesgados eran el establecimiento de tejidos de don Juan Simón Lozano, la casa de don José Escalante y el establecimiento de calzados de don Antonio Niebla García.

    Por la espalda era grande el peligro de porción de vecinos, habitantes en la casa incendiada y demás contigua.

    Como no había momento que perder, porque las llamas aumentaban por instantes, hiciéronse inauditos esfuerzos por llevar la alarma a don Ricardo Ruiz para que huyese de la catástrofe, y estando en esta operación hubo una explosión dentro del establecimiento, que luego se supo fue debida a la inflamación de los bombos del petróleo y aceite destruyéndose una de las puertas del establecimiento, por la que salió una columna de fuego que llegó hasta la pared de enfrente, envolviendo y poniendo en grave peligro a diferentes personas conocidas de la población, las cuales salieron con el pelo, cejas y pestañas quemadas, y algunas con la piel del rostro también lesionada.

    Consiguiese poner a salvo a don Ricardo Ruiz y señora, así como a sus padres, este último gravemente enfermo, y sin más equino que unas ligeras ropas para cubrir sus carnes, pues se hallaban acostándose cuando se apercibieron del humo, del inmenso peligro en que se encontraban.

Don Ricardo Ruiz pudo también llevar consigo algunos fondos. Lo demás todo fue pasto de las llamas con rapidez vertiginosa.

    También fue sacada de su domicilio la esposa del señor Escalante, que se hallaba postrada en casa gravemente enferma.

    La casa y establecimiento de tejidos de don Juan Simón Lozano, fue preciso desalojarlo inmediatamente, porque el fuego amenazaba envolver a dicho edificio y era indispensable aligerarlo del inmenso combustible que allí existía. Los géneros fueron sacados a la calle, así como el mostrador, estantería y mobiliario de la casa, que fue arrojado por el balcón, sufriendo el señor Lozano graves e importantísimas pérdidas y quebrantos.

    Se adoptaron desde los primeros momentos las medidas y disposiciones que las circunstancias permitían, con la cooperación de todas las autoridades, funcionarios públicos, fuerza Municipal y de la Guardia Civil, Militar, Carabineros, de una de las escampavias de guarda costas y Orden Público, trabajándose por todos y con ayuda del vecindario sin distinción de clases ni matices, con todo denuedo para impedir la propagación del voraz elemento y procurar su completa extinción.

    Mientras esto sucedía, las llamas tomaban tal incremento por la fachada de la calle Real, que pusieron en inminente peligro la casa que habita con su establecimiento don Juan de los Santos, y la que de su propiedad ocupa con su familia don Cayetano Ramírez, por lo que fue preciso retirar las puertas y ventanas y rociar con agua las fachadas para que la propagación que amenazaba de un modo inminente, no se realizara.

    Hallábase ya localizado el incendio entre una y media y dos de la madrugada, cuando se presentó, con general contentamiento, la brigada de bomberos de Gibraltar, con dos potentes bombas, empezando a funcionar una en el acto.

    El “Hecho”  de Gibraltar había hecho oportunamente la señal de incendio en nuestra población.

    A las tres y medias de la madrugada el fuego quedó extinguido, dejando en alberca toda la parte de casa de don Ricardo Ruiz, que constituía lo comercial de la finca por la parte de la calle Real.

    El Sr. Alcalde, acompañado del Sr. Comandante militar y de otras distinguidas personas, salieron a despedir a la brigada de bomberos de Gibraltar, demostrándoles el agradecimiento en que se tenían sus valiosos servicios, y obsequiando a todos sus individuos, que mostraron unánime satisfacción.

    La brigada dicha demostró en sus trabajos gran pericia, mucha actividad y una perfectísima organización, disponiendo de un excelente material, que es indudable, aminora los efectos del siniestro en los desgraciados casos en que se producen.

    Nuestro Ayuntamiento tiene ya acordado, con motivo del anterior incendio, adquirir material suficiente para la extinción de esta clase de siniestro y ha hecho ya el oportuno pedido. Pues dada la frecuencia con que estos siniestros se vienen sucediendo, urge, y se hace indispensable, la adquisición de tan útiles elementos, así como la organización de una buena brigada de bomberos.

    Es una mejora que no se hará de esperar y cuyo complemento se obtendrá si el comercio por su parte abandonando la punible apatía que en todo muestra, hiciese a su vez lo mismo que va a efectuar la Corporación Municipal.

    Después de extinguido el incendio fueron recogidos de las calles los efectos y mobiliarios que se depositaron en las mismas en los primeros momentos, retirándose la mayoría de las fuerzas, quedando encomendada la vigilancia permanente del edificio incendiado a la fuerza municipal en unión con la de la Guardia Civil.

    A la vez el Sr. Alcalde dio las órdenes oportunas para que en el momento en que amaneciera, se adoptaran en las medidas de precaución que fuesen necesarias para no hacer peligroso el tránsito  público por la proximidad del lugar del siniestro, y después de que se enteró de que todos los interesados se hallaban en buenas condiciones, relativamente, con especialidad la joven y simpática esposa del señor Ruiz, que sufrió desde los primeros momentos grandes ataques nerviosos y cuyo estado era delicado, se retiró  a descansar con los demás funcionarios que le acompañaban y cuya presencia allí no era ya precisa.

    Hoy se han dedicado los interesados, y muy especialmente don Ricardo Ruiz, a remover los escombros para recoger algunos efectos de valor y metálico, que no pudieron ser recogidos en la huida, lográndose recuperar cantidades importantes.

    El local continúa convenientemente custodiado y vigilado. El almacén hallábase asegurado por la suma de 25.000 pesetas. El señor Ruiz tenía asegurada la finca, pero creemos que en una suma mucho menor que su valor, sin comprender el seguro el mobiliario y demás enseres de su casa, por cuya razón los perjuicios y daños sufridos son de verdadera consideración.

    El señor lozano, nos aseguran, que la casa y el establecimiento de tejidos los tiene asegurados también por la suma de 125.000 pesetas y que considera haber tenido un daño de 75.000 pesetas.

    Después de tantos desastres, que vivamente lamentamos, hay siempre algo de que alegrarse y es en este caso de que no hayan inmensas e irreparables desgracias personales, lo cual y dada las condiciones del suceso, ha sido un verdadero milagro, del que ha tenido gran parte la hora en que se inició el incendio.

    De ocurrir aquel una hora después, cuando todo el vecindario hubiese estado entregado al sueño, son incalculables las gravísimas consecuencias que pudieran haber sobrevenido.

    La causa del incendio fue la tirada de un fósforo al suelo, prendiendo fuego al petróleo y después a alguna pólvora, volando el fuego instantáneamente de la manera aterradora y desoladora que dejamos expuesta.

    Así lo oímos decir anoche mismo en la calle Real a uno de los muchachos dependientes del establecimiento, que por cierto lloraba amargamente.

    ¡Dios nos libre en delante de la repetición de tan funestos acontecimientos!





lunes, 25 de febrero de 2013

Estación de Salvamento y varios Naufragios 1895

Capítulo 39




ESTACION DE SALVAMIENTO.

    La junta de salvamiento de náufragos de esta localidad, estuvo ayer en la Tunara para hacerse cargo del local construido en la playa de la Tunara por la Junta Central de Madrid con destino a Estación de salvamiento y del bote salvavidas recientemente llegado de Melilla, cuya embarcación es de las mejores de su clase.

    También gestionó dicha Junta el nombramiento de la brigada que ha de tripular dicho bote y todo cuanto es necesario para dejar montado en nuestras playas el humanitario servicio de referencia en las más perfectas condiciones.

    Cuando dicho servicio quede definitivamente establecido daremos cuenta de cuanto a él concierne y de los ejercicios prácticos que se realicen.

    Por lo pronto cuéntase ya en estas playas con una buena estación para el auxilio y salvamento de los náufragos, sin que para ello sea necesario recurrir a los extranjeros, como ha ocurrido en diversas ocasiones.

    Ahora falta que nuestros convecinos den muestras una vez más de su filantropía construyendo con los indispensables socorros para el sostenimiento de la Estación de referencia.


                         “Diario de La Línea”, 18 de febrero de 1895.



NAUFRAGIO

    A las tres de la madrugada anterior -21, febrero, 1895- encalló en las playas de la Atunara el bergantín goleta italiano “Nueva Aurora”, que con cargamento de vino se dirigía a Cádiz.

    Cuando se tuvo noticias del hecho en la Atunara salieron a prestarle auxilios los individuos que forman la brigada de salvamentos de náufragos, utilizando para ello uno de los botes que el bergantin había lanzado a tierra en demanda de socorro.

    Con gran arrojo y valentía llegaron al costado del buque náufrago los valientes marinos que tripulaban el bote al mando del jefe de la brigada don Antonio Seliva, e inmediatamente fueron desembarcados los tripulantes, a excepción del capitán, piloto y contramaestre, que se negaron a abandonar el bergantín.

    De Gibraltar salieron con objeto de prestar auxilios varios buques, entre ellos uno de la marina inglesa de guerra y al tratar de conseguir el desembarcado de los tripulantes que quedaban en el bergantín, se negaron a ello como había sucedido con el primer bote que prestó auxilios.

    El Sr. Cónsul de Italia, que acudió al lugar del siniestro, aconsejó al capitán que abandonara el buque y el decidirse éste a ello manifestó que sólo admitiría al salvamento de los marineros españoles de la “Buena Madre”, recién constituida en la Atunara, que en primer lugar se prestaron de modo tan heroico a realizarlo.

    Conocida esta resolución por los valientes marineros de la brigada de salvamiento acudieron solícitos el costado del buque náufrago en una lancha, y realizaron entre los vivas y aclamaciones de los tripulantes de los buques que habían acudido a prestar socorro, y del público que presenciaba la operación, el salvamento de los tres individuos que quedaban en el bergantín.

A todos ellos les fueron prestados los auxilios y socorros necesarios.

    Al lugar del siniestro acudió inmediatamente que tuvo de él noticias nuestro Alcalde Sr. Acedo, que dictó acertadas  disposiciones y dispuso lo conveniente para que fueran auxiliados los náufragos.

    También vimos al Sr. Jefe de la Guardia Civil de esta línea don Ramón C. Carbó y acompañando al Sr. Alcalde una Comisión de la Junta Directiva de la Sociedad de de salvamento de Náufragos.

    La fuerza de la Guardia Civil y la Municipal, mandadas por sus jefes –el Sr. Plomé de la Municipal- prestaron los auxilios que les fueron reclamados.



25 de Febrero de 1895.

    En la plaza de Torre Nueva y próximo al río Guadiaro amaneció ayer encallado un vapor de nacionalidad inglesa.

    A pesar de que reinaba un fuerte temporal y de hallarse como a una legua de distancia de la estación de salvamento de náufragos de la Atunara, fue botado al agua el bote salvavidas “Juana de Dios” llegando con su tripulación hasta el costado del vapor naufrago con objeto de prestarle los auxilios que necesitara, negándose a recibirlos la tripulación, que fue poco después conducida por mar a Gibraltar en embarcaciones que llegaron después de dicho punto con objeto de prestarle también auxilios.

                                

26 de Febrero de 1895.

    El vapor náufrago encallado en la playa de Torre Nueva y del que ayer hablamos, llámase “Marion” y procede de Grecia, con cargamento de centeno.

    El bote salvavidas “Juana de Dios” estuvo a su costado hasta que trasladó a su tripulación al vapor “Hércules”, que la condujo a Gibraltar, a petición del capitán del vapor náufrago.

    La tripulación del bote salvavidas estuvo después dando guardia al vapor, a petición del capitán, más de veinticuatro horas, retirándose a la una de la tarde de ayer.

    Los individuos que prestaron auxilio a los náufragos fueron los siguientes: de la tripulación del bote salvavidas:

PATRON, Antonio Seliva Martinez.
MARINEROS: José de Oria, Sebastian Seliva, Francisco Soriano, Nasario de Oria, José López Jordan, Antonio Gutierrez, Diego Gutierrez, Gabriel Ortega, Antonio Lorenzo.
VOLUNTARIOS: Cristobal Arroyo, Pedro soriano, Rafael Mata (Cabo de matrícula), Nicolás Alarcón, José Arroyo y Juan Gonzalez.