lunes, 25 de febrero de 2013

Estación de Salvamento y varios Naufragios 1895

Capítulo 39




ESTACION DE SALVAMIENTO.

    La junta de salvamiento de náufragos de esta localidad, estuvo ayer en la Tunara para hacerse cargo del local construido en la playa de la Tunara por la Junta Central de Madrid con destino a Estación de salvamiento y del bote salvavidas recientemente llegado de Melilla, cuya embarcación es de las mejores de su clase.

    También gestionó dicha Junta el nombramiento de la brigada que ha de tripular dicho bote y todo cuanto es necesario para dejar montado en nuestras playas el humanitario servicio de referencia en las más perfectas condiciones.

    Cuando dicho servicio quede definitivamente establecido daremos cuenta de cuanto a él concierne y de los ejercicios prácticos que se realicen.

    Por lo pronto cuéntase ya en estas playas con una buena estación para el auxilio y salvamento de los náufragos, sin que para ello sea necesario recurrir a los extranjeros, como ha ocurrido en diversas ocasiones.

    Ahora falta que nuestros convecinos den muestras una vez más de su filantropía construyendo con los indispensables socorros para el sostenimiento de la Estación de referencia.


                         “Diario de La Línea”, 18 de febrero de 1895.



NAUFRAGIO

    A las tres de la madrugada anterior -21, febrero, 1895- encalló en las playas de la Atunara el bergantín goleta italiano “Nueva Aurora”, que con cargamento de vino se dirigía a Cádiz.

    Cuando se tuvo noticias del hecho en la Atunara salieron a prestarle auxilios los individuos que forman la brigada de salvamentos de náufragos, utilizando para ello uno de los botes que el bergantin había lanzado a tierra en demanda de socorro.

    Con gran arrojo y valentía llegaron al costado del buque náufrago los valientes marinos que tripulaban el bote al mando del jefe de la brigada don Antonio Seliva, e inmediatamente fueron desembarcados los tripulantes, a excepción del capitán, piloto y contramaestre, que se negaron a abandonar el bergantín.

    De Gibraltar salieron con objeto de prestar auxilios varios buques, entre ellos uno de la marina inglesa de guerra y al tratar de conseguir el desembarcado de los tripulantes que quedaban en el bergantín, se negaron a ello como había sucedido con el primer bote que prestó auxilios.

    El Sr. Cónsul de Italia, que acudió al lugar del siniestro, aconsejó al capitán que abandonara el buque y el decidirse éste a ello manifestó que sólo admitiría al salvamento de los marineros españoles de la “Buena Madre”, recién constituida en la Atunara, que en primer lugar se prestaron de modo tan heroico a realizarlo.

    Conocida esta resolución por los valientes marineros de la brigada de salvamiento acudieron solícitos el costado del buque náufrago en una lancha, y realizaron entre los vivas y aclamaciones de los tripulantes de los buques que habían acudido a prestar socorro, y del público que presenciaba la operación, el salvamento de los tres individuos que quedaban en el bergantín.

A todos ellos les fueron prestados los auxilios y socorros necesarios.

    Al lugar del siniestro acudió inmediatamente que tuvo de él noticias nuestro Alcalde Sr. Acedo, que dictó acertadas  disposiciones y dispuso lo conveniente para que fueran auxiliados los náufragos.

    También vimos al Sr. Jefe de la Guardia Civil de esta línea don Ramón C. Carbó y acompañando al Sr. Alcalde una Comisión de la Junta Directiva de la Sociedad de de salvamento de Náufragos.

    La fuerza de la Guardia Civil y la Municipal, mandadas por sus jefes –el Sr. Plomé de la Municipal- prestaron los auxilios que les fueron reclamados.



25 de Febrero de 1895.

    En la plaza de Torre Nueva y próximo al río Guadiaro amaneció ayer encallado un vapor de nacionalidad inglesa.

    A pesar de que reinaba un fuerte temporal y de hallarse como a una legua de distancia de la estación de salvamento de náufragos de la Atunara, fue botado al agua el bote salvavidas “Juana de Dios” llegando con su tripulación hasta el costado del vapor naufrago con objeto de prestarle los auxilios que necesitara, negándose a recibirlos la tripulación, que fue poco después conducida por mar a Gibraltar en embarcaciones que llegaron después de dicho punto con objeto de prestarle también auxilios.

                                

26 de Febrero de 1895.

    El vapor náufrago encallado en la playa de Torre Nueva y del que ayer hablamos, llámase “Marion” y procede de Grecia, con cargamento de centeno.

    El bote salvavidas “Juana de Dios” estuvo a su costado hasta que trasladó a su tripulación al vapor “Hércules”, que la condujo a Gibraltar, a petición del capitán del vapor náufrago.

    La tripulación del bote salvavidas estuvo después dando guardia al vapor, a petición del capitán, más de veinticuatro horas, retirándose a la una de la tarde de ayer.

    Los individuos que prestaron auxilio a los náufragos fueron los siguientes: de la tripulación del bote salvavidas:

PATRON, Antonio Seliva Martinez.
MARINEROS: José de Oria, Sebastian Seliva, Francisco Soriano, Nasario de Oria, José López Jordan, Antonio Gutierrez, Diego Gutierrez, Gabriel Ortega, Antonio Lorenzo.
VOLUNTARIOS: Cristobal Arroyo, Pedro soriano, Rafael Mata (Cabo de matrícula), Nicolás Alarcón, José Arroyo y Juan Gonzalez.






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