miércoles, 13 de febrero de 2013

Real Orden negando la construcción de la Carretera de La Línea al Cachón de Jimena

Capítulo 30



¡PARECE INCREIBLE!

Una real Orden de 22, octubre de 1894.


    Todos los vecinos de La Línea saben que entre las reformas y mejoras locales que nuestros amigos han tratado de realizar en esta población, era una de las más importantes la de construir una carretera que partiendo de la Calle del Cuartel y pasando por el Cachón de Jimena y Campamento empalmase con la de San Roque, con un ramal desde ésta hasta Puente Mayorga.

    Para ello púsose de acuerdo con el Ayuntamiento de San Roque; nombrose una Junta que con arreglo a la ley procediera a cuanto fuese necesario para realizar tan útil y necesaria reforma; se hicieron los planos de la obra y se solicitó la autorización superior indispensable para la realización del proyecto.

    Desde los primeros momentos tropezase con las graves dificultades puestas por el ramo de guerra; pero se abrigó una esperanza, la de salvar tales obstáculos. Fundábase tal esperanza en la razón, la necesidad y la justicia de la noble aspiración de los pueblos de San Roque y La Línea, que sólo se proponían facilitar una cómoda vía de comunicación así para el viajero como para el movimiento mercantil legal, digno y honrado; creyéndose muy justo que a poblaciones que no se les redima de onerosísimos tributos y que para sus obligaciones con el Estado es igual a todas las demás de España, se las trátase con la misma igualdad cuando de sus derechos hubieran de ocuparse los elevados centros consultivos y administrativos; y con mayor razón cuando la expresada obra no comprendía edificaciones de fábricas, ni alcanzaban por sus condiciones importancia de ningún género, ni menos ofrecer podían al ramo de guerra inconveniente alguno para la defensa nacional.

    Por tales razones creyose que habría la natural conmiseración con estos habitantes y que se permitirían algunas comodidades en los medios de comunicaron entre dos poblaciones hermanas, en lo que debiera considerarse interesado el decoro nacional.

    Pero esas esperanzas han quedado desvanecidas como humo, agotada toda iniciativa en favor de los intereses generales de este desgraciado pueblo y esterilizados cuantos trabajos se han realizado y realizarse pudieran en favor de toda noble aspiración, aún cuando se someta a lo más correcto y a la más estricta legalidad.

    ¡Es triste no poder, no permitirse a un pueblo su desenvolvimiento legal para aspirar a un próspero porvenir!

    El expediente formado por el ramo de guerra por virtud de la autorización solicitada para construir el camino de que nos ocupamos, ha sido fallado ahora en términos que pueden ver nuestros lectores por la copia de la real orden recaída en el asunto, y que ha sido comunicada a esta Alcaldía, la cual se ha dignado facilitárnosla, a petición nuestra, para hacerla pública, por tratarse de un asunto de interés general y que conviene conocer.

    He aquí dicha disposición:

                     “Comandante General del Campo de Gibraltar.-E: M.- Sección 2ª.- El Excelentísimo Sr. Capitán General de esta Región, en 16 del actual me dice:

Excelentísimo Señor.- El Excmº Sr. Ministro de la Guerra, en 6 del actual me comunica la Real orden siguiente.- Excmº Sr. En vista de lo manifestado por V. E. con fecha 16 de mayo ppdo, el remitir a este Ministerio los adjuntos planos de un proyecto de carretera del Cachón de Jimena a La Línea de la Concepción, S.M. el Rey (q.D.g.) y en su nombre la Reina  Regente del Reino, de acuerdo con lo informado por la Junta Consultiva de guerra, no ha tenido a bien conceder la autorización que se solicita para llevar a cabo estas obras, ni tampoco las necesarias para recomponer el camino entre el Campamento y el Cachón, que en la actualidad no se conceptúan ventajosas.-  Lo que de Real orden digo a V.E. para su conocimiento y demás efectos.-  Lo que transcribo a V.S. para su conocimiento y demás fines, como resultado de las gestiones realizadas al efecto por las Comisiones compuestas de los Diputados a Cortes y provinciales y de los Ayuntamientos de San Roque y esa Villa a la cual representaba V.S. para solicitar la autorización a que hace referencia la preinserta Real orden.- Dios guarde a V.S. muchos años.

   Algeciras 22 de octubre de 1894.- Adolfo Rodríguez.- Sr. Alcalde Constitucional de La Línea.-“


    Por si esto no bastase para impedir todo progreso útil y provechoso a este pueblo, ayer se ha firmado un Real Decreto restringiendo, según noticias particulares que tenemos, la habilitación de esta Aduana; y por virtud de dicha disposición será imposible para en adelante todo comercio en esta localidad.

    Jamás nos hemos opuesto, ni creemos haya quién se oponga, a toda medida fiscal que tienda a evitar los abusos que perjudiquen los sagrados intereses del Estado; pero de esto a que se corte de una plumada la vida material de una población hay tanta diferencia como distancia existe entre lo justo y lo incorrecto e improcedente.

    El comercio legal tiene derecho a reclamar decidida protección de los poderes públicos, y no hay razón alguna que justifique la vulneración de tales derechas.

    Muy en cuenta debe tenerse que hay determinado género de abusos y corruptelas cuya comisión es de todo punto imposible cuando no la facilitan los que deben velar por altísimos intereses; y no es justo ni equitativo tampoco que se condene a todo un pueblo a sufrir el castigo que por determinadas faltas pueda corresponder a ciertas individualidades.

    La reforma especial que para las aduanas del Campo de Gibraltar acaba de ser decretada en las ordenanzas generales del ramo son de tal magnitud y encierran tan extremada gravedad, que no nos atrevemos a tratar por hoy del asunto con la extensión que merece. Sí diremos que personas competentes se ocupan con decidido interés de la gravedad de las circunstancias que nos rodean y que nunca como ahora necesitamos todos revestirnos de la mayor paciencia y de una prudencia sin límites, dejando franca y expedita su acción noble y desinteresada a los que se preocupan cual es debido del porvenir de La Línea.

    El patriotismo impone en los actuales momentos calma y circunspección y por nuestra parte no hemos de ser de los que faltan a la obligación que nos incumbe.

               ¡Cuánta desdicha!






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