domingo, 3 de marzo de 2013

A la Gloria de Cervantes -poesía- Eduardo G. del Mata

Capítulo 44



A LA GLORIA DE CERVANTES


           (Poesía premiada en el Concurso celebrado en Algeciras por la “unión Artística” con motivo del Tercer Centenario del “Quijote”.)

 Lema: “¡1605…1905!”
                            
 I

Quisiera, Cervantes, cantar a tu gloria
Aquel himno extraño que Becquer soñó.
Quisiera con frase sublime, ilusoria,
Loar tu figura que llena la Historia,
Destellos dejando de un sol que pasó.
    ¿Pasar…?  ¡No! Tus obras son fúlgidos rastros
Del Genio, y el Genio no puede pasar.
    El Tiempo, que borra del fuerte los castros
Y a Dios pone en duda, y extingue los astros
¡se estrellas, impotente, tu nombre al hollar!
    ¿Pasar…? ¡No! Tu numen grandioso y fecundo
Que al “Siglo de Oro” prestó brillantez,
¡No muere! ¡Resurge del caos profundo
de sombras y siglos, tu nombre, y al mundo
con ígneos reflejos alumbra otra vez!
    ¡No mueres…! Tú “Loco sublime” en encanto
de un mundo que aprende corduras en él!
    ¡No mueres…! Que el Orbe te admira en Lepanto!
    ¡No mueres…! Que aun todos recuerdan con llanto
tu triste odisea, cautivo en Argel!

¡España es tu patria! Tu la conociste
en tiempos que en ella no se puso el Sol…
    ¡Hoy ya aquella España de entonces, no existe!
    Mas solo pensando que ella naciste
¡me siento orgulloso de ser español!


  II

¡España…! En las letras con tonos brillantes
Tu nombre esculpieron en oro, a cincel,
Poetas y sabios, cual Lope y Cervantes
Y Góngora y Tirso… Figuras gigantes
Que surgen orladas de luz y de laurel!

    De aquel patrio suelo; de su épica gloria
¿Ya nada nos resta?... ¿Ya todo acabó?...
    De España y sus hombres ¿no habrá más memoria
que antiguos destellos, jirones de Historia?...
    El noble amor patrio ¿por siempre pasó?
    La España de entonces, Nación poderosa.
 que vio su bandera, prestándoles luz,
clavada en los Trópicos, u ondeando orgullosa
en climas nevados… La España gloriosa
Que vio triunfadoras su espada y su cruz…
    Que hollo con sus plantas coronas reales.
    Que orgullos de un Papa soberbio abatió.
    Que en lides, sus hijos, los pechos leales
Cubrieron de palmas, haciendo inmortales
los héroes que al Turco vencieron…¿murió?
    ¿Ha muerto!...¡Si! ¡Ha muero!... Lo dicen a voces
el monte y la vega pidiendo labor!
    ¡Lo dicen sus hijos hambrientos! Y a coces
el potro y la yegua que cruzan veloces
la inculta dehesa que guarda el pastor!


  III

    Del sabio la pluma; la espada del fuerte
¿ver pueden, con calma, la patria expirar?
    ¿Ver pueden España, tu sueño de muerte,
sin que haya ninguno capaz de tenderte
la mano que aun pueda tu ruina salvar?
    ¡Oh, si, pobre España! ¡Saldrán de tu duelo
titanes ganosos tu nombre de honrar!
    ¡Cervantes su ayuda te da desde el Cielo!
    ¡Un nombre “Las Letras” compendia en tu suelo
y, nuevo “Quijote”, te invita a luchar!
    ¡Luchemos! ¡Luchemos! Oh, patria querida!
    ¡Tus hombres “que fueron”, “a ser volverás”!
    ¡Sacude el marasmo feroz, patricida,
que lento consume tus nervios, tu vida,
y gloria y riqueza contigo serán!
    ¡Luchemos! ¡Luchemos! Del Sol en la esfera
ver puedes grabado tu emblema: el León!
    ¡Rugidos de Genio, zarpazos de fiera!
    ¡Y en lucha tus hijos surgir por doquiera,
llevando a su frente morado pendón!


    Y tú, gran Cervantes, de eterna memoria,
tu numen la Patria alumbre otra vez,
mostrando el camino que lleva a la gloria;
haciendo su nombre surgir de la Historia
y orlando sus páginas con gran brillantez!
    Que España es la patria que tú conociste
en tiempos que en ella “no se puso el Sol”!
    Y ya que esa Patria de entonces, no existe,
haz que al pensar solo que en ella naciste
me sienta orgulloso de ser español!


                       Eduardo Gómez de la Mata


La Línea de la Concepción a 11 de mayo de 1905.







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